Volver o estar

Te enciendes un porro. Tratas de calmar los ánimos y volver un poco en ti. Es lo poquito que te queda cuando, como ahora, estás lejos de casa y te sientes, a pesar de estar “acompañada”, tan terriblemente sola.

A ratos quisiera volver. Volver a mis paredes azules, a mi armario abarrotado de ropa limpia, a mi espejo con su pequeño altarcito, mi mesa grande y la música que yo elijo. A la comida siempre en la cocina y la nevera llena.

Pero nada fue nunca como lo recuerdas. La memoria olvida y olvida, en parte, porque es necesario olvidar para seguir viviendo. Quizás cuando vuelva a estar entre mis paredes azules extrañe esto. Extrañe este caos en el que a ratos me siento perdida. Y olvide, olvide lo malo que ahora tanto me aflige. Las dificultades, las lágrimas, los enojos. Olvide este sentirme chiquita, chiquita y perdida en medio de la nada, entre calles desconocidas, ignorando completamente qué es lo que pasará mañana. Y entonces quizás quiera volver de nuevo. Quizás entonces me empeñe por volverlo a intentar. Quizás entonces recuerde esos momentos en los que escribía mientras admiraba la gran ciudad, el monstruo que tanto aborrezco y a su vez tanto me fascina. Porque a ratos, incluso cuando me siento con la mierda en las rodillas, todavía puedo poner esos ojos curiosos que mi memoria recuerda de la primera vez y verlo todo como una niña que se maravilla ante lo nuevo y vistoso, y entonces, disfrutar.

Texto publicado en ERRR-Magazine: http://errr-magazine.com/volver-o-estar/

Imagen de Riccardo Ceccato: https://www.flickr.com/photos/47528850@N05

Voy a cerrar los ojos

Voy a cerrar los ojos. Voy a dejar que el humo vaya poco a poco haciendo su efecto. Voy a tratar de ignorar los ruidos del momento; el perro de la esquina, la voz de los borrachos, el avión que pasa demasiado cerca. Voy a esforzarme en volver. En volver a los tiempos perdidos. A esa que un día fui.

Imagen de Marcello: https://www.flickr.com/photos/kapa_o_pango

Voy a intentar recordar cómo se sentía este humo entonces, cuál era su sabor. Voy a recrear en mi cabeza las voces de aquellos que ahora mismo no están o que han quedado ya demasiado lejos. Voy a dibujar los lugares, los colores. Voy a escuchar ese mar frío y bravo, el sonido de las pesadas gotas en el tejado, el olor a tierra mojada. Voy a levantarme a las 7 medio dormida y con prisas. Voy a recrear la cocina y tratar de no hacer ruido mientras desayuno brevemente. Voy a agarrar la bici aunque sea muy temprano y el frío me hiele los huesos. Voy a subir la cuesta y calentar los músculos hasta que se enfríen de nuevo en lo que llega el autobús. Voy a experimentar esa sensación de subir el escalón, llegar a los últimos asientos y saludar aún medio dormida a los compañeros. Voy a volver a entrar por la puerta de la universidad, agradeciendo el calor mientras me siento como en casa. Voy a caminar hasta el río. Voy a besarme con el chico del momento en el rincón más escondido. Voy a salir a beber alcohol del malo hasta acabar terriblemente borracha diciendo jilipolleces.

Voy a respirar hondo. Voy a abrir los ojos, escuchar a los borrachos, el perro de la esquina. Voy a mirar de frente y sentir, sentir el lejos.

Voy a sentir todo eso.

Texto publicado en ERRR Magazine: https://andreabergareche.wordpress.com/category/writings/

Imagen de Marcello: https://www.flickr.com/photos/kapa_o_pango